En la Fila del Oxxo. “Paquete Completo” Por: Claudia Tellaeche
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– ¡Quihubo! Ya andas de nuevo por acá, ¿Cómo estás?
– Bien, ya hace rato que me autodeporté, está jijo con el ICE
– Pero estabas muy arriba, me dijo tu mamá que en Arkansas
– Sí y ya mero arreglaba los papeles, pero ya no arkancé ja ja
– ¿Tan crítico se puso el ambiente?
– Es que me casé con una gringa, pero hasta después de firmar me presentó a sus 3 hijos, yo dije bueno, el dueño de la vaca es dueño de los becerros
– Pero qué pasada de lanza, te hubiera dicho
– Pues lo peor es que agarró un trabajo en otra ciudad y me los dejó, un infierno, yo sin hablar inglés y ellos sin entender español
– Bueno, al menos si se las mentabas no se agüitaban ja ja ja
– Mejor puse tierra de por medio, antes de encariñarme
– No pos sí que fuiste por lana y saliste trasquilado
Aah raza!
Hay todo tipo de historias sobre matrimonios por conveniencia administrativa, por llamarlos de algún modo, desde afiliar al servicio médico a una amistad hasta tramitar residencia y ciudadanía en otro país; algunos han alcanzado objetivos satisfactorios y otros, dejan más rasguños que caricias en el alma, pero, si forma parte de la vida pues se procesa y se trata de superar, quedarse con lo bueno siempre ha sido buena opción.
Me viene a piso una película de mis mega favoritísimas: Kolya (Kolja en checo), la cinta se filmó en 1996, dirigida por Jan Svěrák, combina los géneros de comedia y drama. Exhibida en el Festival de cine de Cannes, ese mismo año ganó el Globo de Oro como mejor película de habla no inglesa y fue premiada con el Oscar a la mejor película de habla no inglesa en 1997.
La trama inicia con la vida de František Franta Louka, un chelista de mediana edad que reside en Praga en el año 1988 y pasa por problemas de dinero después de perder su trabajo en la orquesta filarmónica acusado de “sospechoso político” por las autoridades comunistas de Checoslovaquia. Soltero y mujeriego, y enemigo de las responsabilidades, Franta vive de clases privadas de música y de tocar el violonchelo en funerales, hasta que un amigo le propone que contraiga un matrimonio por conveniencia con una joven rusa llamada Naděžda, quien necesita adquirir la ciudadanía checoslovaca.
Interesado en una ocasión para ganar dinero rápido, Franta acepta la oferta y obtiene su pago, pero poco después de obtener sus documentos de ciudadanía Naděžda viaja a Alemania Occidental, sin poder llevarse a su hijo Kolya, un encantador niño de 5 años, que no sabe checo. Ante la posibilidad de que el niño sea deportado a la URSS y Franta sea encarcelado por fingir un matrimonio con una extranjera, sus amigos le aconsejan que se quede con Kolya en su apartamento. Desde ese momento empieza para ellos dos un aprendizaje de superación de la barrera cultural, que terminará con un vínculo indestructible.
Franta se ve ante una responsabilidad grave e inesperada y trata de mantener al niño lo mejor posible, deja sus costumbres de mujeriego, pasea con Kolya y lo lleva a conocer la ciudad de Praga. Lentamente ambos personajes desarrollan un mutuo afecto, aunque Kolya no entiende checo y Franta desconoce el ruso. Un día Franta pierde de vista a Kolya en una estación de tren y entra en pánico hasta que lo encuentra, pero este incidente es reportado por la policía y causa sospechas sobre Franta, en tanto se descubre que el pequeño Kolya no habla checo y las autoridades empiezan a dudar sobre la veracidad del matrimonio de Franta con la madre del niño.
Funcionarios estatales visitan a Franta advirtiéndole que se investiga su matrimonio con una ciudadana soviética y que evite problemas entregando a Kolya a la policía para que el niño sea remitido a un orfanato en la URSS. Asustado, Franta huye con Kolya hacia el apartamento de su amigo, escondiéndose allí por varios días. Este periodo coincide con la Revolución de Terciopelo, que con el derrumbe del régimen comunista permite que Franta recupere su trabajo en la orquesta sinfónica, mientras queda olvidada la investigación sobre su matrimonio con Naděžda.
Para entonces Kolya ha aprendido varias palabras del idioma checo, pudiendo pasar fácilmente como hijo de Franta, pero repentinamente Naděžda vuelve a Praga para llevarse a Kolya, alegando que ha conseguido establecerse en Alemania. Ante la inevitable separación, Franta deja partir a Kolya pese al afecto que ha crecido entre ambos y al mutuo aprendizaje entre el adulto y el niño.
El filme concluye mostrando a Franta tocando el chelo en la orquesta sinfónica de Praga y habiendo establecido en una relación amorosa con una cantante de la orquesta, que ya está embarazada y…yo frente a la pantalla llorando derretida de ternura, carajo, una peliculaza.
