Type to search

El Discuros de Trump en DAVOS: Una Visión “AMERICA FIRST” Que debe Preocupar a México” Por: Gustavo Silva De la Rosa

Reporte 369

Columna Destacados

El Discuros de Trump en DAVOS: Una Visión “AMERICA FIRST” Que debe Preocupar a México” Por: Gustavo Silva De la Rosa

Compartir

En su discurso ante el Foro Económico Mundial en Davos el 21 de enero de 2026, el presidente Donald Trump reiteró su doctrina “America First”, celebrando logros como el control de la inflación y la seguridad energética. Si bien es comprensible que un líder defienda los intereses de su nación, esta postura unilateral genera inquietudes en un mundo interconectado. Para México, como vecino inmediato y socio comercial clave, el énfasis en la dominación económica y las amenazas de tarifas elevadas evocan recuerdos de tensiones pasadas, como las disputas sobre el Tratado México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Una crítica radica en cuestionar si este enfoque fomenta la cooperación regional o, por el contrario, profundiza divisiones que afectan a economías emergentes como la nuestra.

Uno de los puntos más controvertidos fue la insistencia de Trump en adquirir Groenlandia, argumentando su relevancia para la seguridad hemisférica frente a rivales como Rusia y China. Aunque esta ambición parece lejana para México, ilustra un patrón de intervencionismo que podría extenderse al hemisferio occidental. La mención a Venezuela, destacando la colaboración con figuras opositoras y el regreso de empresas petroleras bajo “guía estadounidense”, resalta un tema álgido: la influencia de EE.UU. en la región latinoamericana. Para México, esto implica riesgos de inestabilidad migratoria y energética, ya que cualquier desestabilización en Venezuela podría intensificar flujos migratorios hacia nuestra frontera, complicando aún más las relaciones bilaterales.

En el ámbito económico, Trump prometió medidas para hacer la vivienda asequible, como prohibir compras masivas por fondos de inversión y duplicar la producción energética para dominar la IA. Estas propuestas, aunque innovadoras, ignoran el impacto en aliados como México, donde la interdependencia en cadenas de suministro es vital. Hay que señalar que el “liquid gold” de EE.UU. —petróleo y gas— podría presionar a Pemex y a nuestra transición verde, especialmente si se traducen en tarifas punitivas. México, con su potencial en energías renovables, ve en esto una oportunidad perdida para alianzas equitativas en lugar de competencia desleal.

La invitación a CEOs globales para invertir en América, con promesas de bajos impuestos y energía abundante, contrasta con amenazas de aranceles del 200% a países europeos opuestos a sus planes. Para México, este doble estándar es un tema frío, recordando las renegociaciones del TLCAN donde se impusieron cláusulas laborales y automotrices. Una crítica constructiva es que, en un foro como Davos dedicado al diálogo, Trump opta por la confrontación, lo que podría erosionar la confianza en instituciones multilaterales y afectar el comercio trilateral. Nuestro país, dependiente de exportaciones a EE.UU., necesita estabilidad, no volatilidad inducida por retórica proteccionista.

Otro aspecto preocupante es el enfoque en “paz a través de la fuerza”, con alusiones a la eliminación de amenazas nucleares en Irán y críticas a “globalistas” europeos. Si bien la seguridad es prioritaria, esta visión militarista podría influir en políticas fronterizas, un punto extremo para México en temas de migración y narcotráfico. Se debe cuestionar si priorizar la fuerza sobre el diálogo resuelve crisis compartidas, como el fentanilo, o las agrava. México ha propuesto enfoques colaborativos, pero el discurso de Trump sugiere una continuación de presiones unilaterales que ignoran nuestras contribuciones en inteligencia y control migratorio.

Con todo lo anterior, el discurso de Trump en Davos proyecta un EE.UU. triunfalista, pero deja interrogantes sobre su viabilidad en un contexto global. Para México, los temas centrales —comercio, migración regional y energía— demandan una diplomacia proactiva para mitigar impactos. Criticar no implica rechazo, sino un llamado a equilibrar el “America First” con un “Américas Unidas”, fomentando prosperidad mutua en lugar de divisiones. En un mundo fragmentado, el diálogo que promueve Davos debería inspirar a líderes como Trump a considerar las repercusiones más allá de sus fronteras.